EL ALAMBRADO

El alambrado es tal vez la técnica más rechazada por los aficionados al bonsái que desconocen lo básico en fisiología vegetal, pero que bien ejecutado no produce daño a la planta. El bonsái al ser un árbol más pequeño debe aprovechar al máximo la absorción de nutrientes, por ende también la aireación y la luminosidad. Aparte del tema estético, un bonsái bien alambrado, también es un bonsái más sano. Por eso es que es tan importante el alambrado, pocos pueden llamarse bonsái si no han sido alambrados en algún momento de su vida.

Un buen alambrado no debe dejar una rama sobre la otra, ya que así se aprovecha mejor la luz. Toda planta para estar sana requiere de una buena iluminación en todas sus ramillas y permita la circulación del aire entre sus ramas. Por lo tanto con el alambrado fino se corrige que no guarde una rama bajo otra para que no la sombree y se seque, como también una reparación de ramillas que haga que la ventilación del aire saque el exceso de humedad.

Con el alambrado se consigue que el tronco tenga un movimiento armonioso y no esté recto, además de la mejor aireación entre ramas que impide la aparición de hongos y pestes. Las ramas deben tener una forma plana con los ápices indicando hacia arriba. Esta rama tiene que ser ondulada lo mismo que las ramillas en forma casi plana, como una culebra, luego que esta rama se lignifica ó endurezca se cortan los espirales de alambre uno por uno antes que se incrusten en la corteza.

Cuando se trabaja sobre madera de corteza delicada como arces, hayas, etc., es conveniente envolver el alambre de cobre antes de usarlo con papel de u otro producto similar para que este alambre no dañe la corteza delicada ya que ésta no se borrará jamás con el tiempo.

Por lo tanto antes de  alambrar es preciso conocer la flexibilidad que tiene la rama, para saber que grosor usar al enrollar el alambre, generalmente es un tercio del grosor de la rama.

El alambre que se usa en esta ortopedia es el cobre recocido ya que luego de calentarlo al rojo y enfriado queda rígido.

La técnica consiste en enrollar sobre la rama o tronco en espiral suavemente sin apretar para no dañar la corteza. El enrollamiento es en un ángulo de 45° y se empieza desde lo más grueso hasta lo más fino siempre manteniendo la misma  distancia sin cruzar ni montar los alambres, sólo se enrollan en paralelo.

Por último, hay que considerar que los árboles tienen su hábitat y forma según la especie y de acuerdo a esto toman su forma, y esto es lo que rescata el bonsái para formar obras maestras. En general, las coníferas habitan en las montañas y en estas condiciones soportan mejor las tormentas, heladas, vientos lo que da un árbol retorcido con ramas secas, troncos partidos y esto se representa en el bonsái, lo mismo cuando se trabaja un frutal que aparece en el llano, sus formas son más onduladas y suaves.

No todas las especie arbóreas toman la misma forma aún bajo el mismo clima, los sauces y los álamos aún creciendo juntos tienen una forma diferente. Es por eso que antes de alambrar se debe conocer las características de la planta para doblarla y formarla sin ir en contra de su naturaleza, sin someterla a torsiones grotescas.

Las figuras de más abajo muestras las técnicas utilizadas para el correcto alambrado de un Bonsai y también errores comunes que se cometen al efectuarlas.

1. Coger la rama.
2. Cortar un trozo de alambre que sea un tercio de la rama, darle la vuelta alrededor del tronco, y asegurar el alambre en la orquilla de la rama.
3. A continuación seguir enrollando.
4. Enrollar hasta donde haga falta. Después doblar con suavidad la rama. Si se desea hacer un dobladura muy pronunciada hacerlo progresivamente, cada semana un poquito.
5. Debemos recordar que la medida del alambre es un tercio de la rama a alambrar.
6. Se debe utilizar un mismo trozo de alambre para doblar dos ramas de una vez.

Correcto alambrado