TÉCNICAS DE MODELADO

La poda

El presente artículo muestra una de las técnicas de modelado más importante en bonsái. Su importancia radica tanto en la necesidad de utilizarla para mantener el árbol a escala, como para conferirle una forma natural que caracteriza el arte bonsái y lo distingue de otras técnicas comunes en jardinería.

Introducción a la poda

 

En esencia, la poda consiste en modificar el hábito de crecimiento de un árbol. Al igual que las restantes técnicas de modelado, permiten al cultivador adaptar su árbol prácticamente a la cualquier forma deseada.

Los propósitos de la poda son varios:

– Mantener el árbol en su reducida escala.

– Eliminar ramas superfluas para conseguir una apariencia más artística, sana y natural

– Aumentar la ramificación del árbol

– Regular la distribución de vigor en las distintas zonas del árbol

 

Es evidente que los motivos primero, tercero y cuarto están fuera de toda duda.

Pero cabe una seria advertencia respecto al segundo.

 

La selección de brotes queda englobada en la poda suave. Mediante ella podemos elegir hacia dónde crecerá la nueva rama.

El aclarado de ramas se lleva acabo en cualquier momento del año, eliminando las ramas que nazcan desde horquillas o lugares no deseados.

La combinación de las podas fuerte y suave debe conseguir una ramificación equilibrada y armoniosa.

A lo largo del proceso, el bonsái irá modificando su composición de volúmenes hasta llegar a uno equilibrado y a la vez funcional.

Relación de la poda con el cambio de posición de plantado.

 

La posición de plantado depende tanto de la forma del tronco como del volumen de las ramas. En las ilustraciones inferiores, el mismo árbol, con una rama podada, en una posición de plantado opuesta.

El bonsái debe adoptar siempre y en todo momento una forma natural. Debe recordarnos los hábitos naturales de crecimiento de los árboles.

Una vez se estableció el cultivo en Japón, los gustos estéticos nipones elaboraron y  desarrollaron los estilos clásicos de formación en bonsái.

Estos no son arbitrarios ni artificiales, sino que son abstracciones y simplificaciones de las muchas formas que adoptan los árboles en la naturaleza.

Aunque la formación de un bonsái no exige copia fiel de los mismos, es bien cierto que constituye un importante e imprescindible método pedagógico, al conformar los patrones básicos de modelado de tronco, ramas y hojas (silueta).

Así, no es bonsái la curiosidad botánica, de dudoso gusto, de un pino estilo llorón o un copo en cascada difícilmente (por no excluir la mínima remota posibilidad) encontramos tales patrones de crecimiento en esas especies.

Hecha la advertencia, podemos diferenciar esencialmente dos tipos de poda, ambas con los mismos propósitos arriba mencionados.

La Poda Fuerte podría denominarse también poda de creación. Como su nombre lo indica, es la poda utilizada para eliminar las ramas superfluas del material virgen del vivero. Algunos autores la denominan poda escultórica, puesto que, al igual que los escultores, reducimos la masa del material hasta que “aparece” la forma deseada.

Debemos distinguirla, sin embargo, de la poda drástica. La poda fuerte reduce el árbol a su esqueleto y tamaño básico, mientras que la poda drástica se utiliza cuando la única parte aprovechable del material es la base de raíces y poco más del tronco.