LA LUZ EN BONSAI

¿Cuál es la influencia de la luz solar en el desarrollo de un bonsai?

Una de las preguntas que se hacen con más frecuencia los aficionados al bonsai hace referencia al nivel de tolerancia del sol para los árboles. Fundamentalmente, las plantas tienen diferentes requerimientos dependiendo de su hábitat original.

Alta Montaña

Puedes ver claramente que a la mayoría de pinos de las regiones de alta montaña les encanta la luz del sol. Sin embargo, las píceas se las arreglan bien en los lugares sombreados, lo que no significa que no sobrevivan bajo el sol. En la naturaleza, el requerimiento de luz de las diferentes especies les permite obtener la luz necesaria bajo diferentes condiciones de la zona.

Cuando buscas la situación óptima para un bonsai, deberías obtener información sobre las condiciones preferentes de luz de la especie en su hábitat natural.

En investigaciones recientes, se determinaron las condiciones óptimas de luz de cada especie y los resultados se listaron en una tabla con una escala de 1 a 9 (1 representa un requerimiento de luz muy bajo, mientras que el 9 indica una preferencia de pleno sol).

La mayoría de las especies tolera desviaciones de estos valores mientras se mantengan dentro de unos límites razonables. Se ha observado, sin embargo, que algunas especies tienen reacciones que son, más o menos, importantes. He aquí algunos ejemplos: un abedul en una situación de semisombra dejará caer hojas que se hayan formado dentro de la copa; algunas ramas de los pinos morirán también si permanecen sombreadas; y un tejo, que en realidad prefiere la sombra, se volverá de azul verdoso a amarillo verdoso si se encuentra a pleno sol.

Temperatura

Las plantas son capaces de procesar la energía solar en forma de moléculas ricas en energía (carbohidratos), para luego utilizarlas en sus procesos vitales. Cuánta más energía del sol pueda captar, más rápido se desarrollará la planta. Sin embargo, cuando se consigue un cierto nivel de insolación, la cantidad de energía que puede utilizarse se sobrepasa. Este nivel de saturación se alcanza antes con plantas con un índice de luz bajo, que aquellas con un índice más alto.

Esto significa que un bonsai (incluso “la especie más hambrienta de luz”) no puede, y no debería, situarse a pleno sol todo el día, ya que esto puede provocar problemas metabólicos.

Fotosíntesis

La insolación provoca también cierto calentamiento de la planta y del sustrato. La planta puede enfriarse mediante la evaporación del agua por sus hojas (transpiración).

Naturalmente, esta agua es extraída del sustrato, que también se calentará. El calentamiento del sustrato, a su vez, causa mucha evaporación del agua de la superficie de la tierra, de modo que el agua disponible en el sustrato se reducirá rápidamente. Si el agua no se reemplaza rápido, la planta cerrará sus orificios de transpiración (estomas) para evitar la pérdida de agua. Este proceso protege la planta de secarse, pero también impide la absorción de CO2, de manera que la fotosíntesis se detendrá.

La concentración de sales en el sustrato asciende paralela a la velocidad de pérdida de agua. El punto crítico de salinidad se puede alcanzar rápidamente si no se suministra agua, por ello, este riego reparador no se debería descuidar.

De todo lo expuesto se deduce que la mayoría de especies, cultivadas como bonsai, no deberían estar expuestas continuamente a la luz del sol, sino mantenidas en un lugar ligeramente sombreado. En estas condiciones, el proceso de la fotosíntesis puede funcionar sin dificultad, y el cuidado de la planta será mucho más fácil porque requerirá mucho menos riego.

La influencia de la luz en el proceso de crecimiento

Una razón para situar un bonsai en un lugar muy soleado sería que los internodos, con el aumento de la luz solar, se hacen más pequeños. Para obtener una ramificación fina se necesitan internodos cortos. La longitud de los internodos no depende de la intensidad de la luz solar, sino de la cantidad de luz en comparación con la temperatura general. Cuanto más alta es la temperatura, se necesita más cantidad de luz para alcanzar internodos aceptables. Un ejemplo: las plantas que se mantienen dentro de la casa no tienen la oportunidad de disfrutar de un desarrollo óptimo, porque en invierno no existe el equilibrio necesario entre la temperatura y luz solar disponible. También, el bonsai de exterior que pasa el invierno en un invernadero, brota en la primavera algunas semanas antes que plantas similares que se han quedado fuera. Las plantas de invernadero desarrollan internodos que son demasiado largos porque los días son todavía cortos y la disponibilidad de la luz, en comparación con la temperatura en el invernadero – que es un poco más alta que el exterior – , no se encuentra el equilibrio.

La luz directa activa el desarrollo de los brotes. Una buena iluminación puede incrementar también la ramificación. Las ramas de las coníferas deberían alambrarse en invierno para situarlas de modo que todas reciban la misma cantidad de luz. Adicionalmente, podar, pinzar o defoliar de forma parcial, para permitir que la luz del sol alcance las ramas interiores de la copa, contribuirá a que sobrevivan algunos brotes poco favorecidos.

Luz solar en otoño

En otoño todos los bonsai toleran más luz solar. El sol permanece más bajo en el horizonte. Cuanta más luz haya con una temperatura más baja, más intensos serán los colores de otoño.

Luz solar en invierno

Los árboles verdes en verano, como el alerce y la mayoría de caducifolios, entran en dormición en el invierno, durante ese tiempo tienen poca o ninguna fotosíntesis. Sin embargo, las coníferas tienen actividades fotosintéticas tan pronto la temperatura alcanza cierto nivel. Esto significa que los árboles caducifolios podrían pasar el invierno en un garaje oscuro, pero las coníferas no.

En los días soleados y de helada, el calentamiento del árbol puede provocar que las ramas liberen agua que no pueda ser reemplazada porque las raíces todavía están heladas. Esto, a menudo, provoca que se sequen, lo que resulta dañino. Algunas especies (como las hayas y los robles) mantienen las viejas hojas durante el invierno para protegerse de este tipo de daño – también las previene de brotar demasiado pronto-. Si las hojas se eliminan, la planta no puede exponerse al sol durante los periodos de heladas.

Algunas especies perennes cambian en invierno a un color rojizo para protegerse del daño de la luz solar. Esto es muy apreciable en cryptomerias, juníperos y tejos.