ORÍGENES DEL BONSÁI

Se sabe a ciencia cierta que fue en China hace alrededor de 2000 años cuando comenzó la aventura del Bonsai, aunque fue en Japón donde tomó fuerza hace más de 800 años.

Las referencias sobre bonsais más antiguas de las que se tiene constancia, aparecen en China, reflejadas en unas pinturas de la dinastía Tang (años 618 – 906), donde se pueden apreciar ejemplares de pinos, ciruelos, cañas de bambú y sageretia, plantados en pequeños recipientes como los tiestos actuales.

En China hay dos maneras de cultivar el Bonsai, la del sur consiste en cultivar los árboles tratando de imitar la naturaleza, por lo cual se crían únicamente los ejemplares encontrados en el monte, y se conservan más o menos con la forma natural evitando la aplicación de alambre en sus ramas y tronco, dándole forma únicamente basándose en podas.

En el norte, en cambio la idea es diferente, consiste en conseguir formas armoniosas para estos arbolitos, aunque para ello se tengan que utilizar alambre u otros objetos como pueden ser pesos en las ramas, etc.

Probablemente a partir del Siglo X u XI, los misioneros budistas chinos, llevaron al Japón el Bonsai como objeto religioso, considerándolo como una forma de acercarse a Dios. Los japoneses llegaron pronto a ser expertos cultivadores que aprendieron la mejor forma de educar ramas, troncos y raíces.

Aunque en un principio eran símbolo de distinción y privilegio de la nobleza y realeza nipona, pronto se fueron haciendo popular entre las clases medias. En 1934 el Museo Metropolitano de Tokyo celebra la primera “Exposición Nacional de Bonsai”, que anualmente expone las mejores obras del país. Pero es recién en 1937, en la “Exposición Internacional de Paris”, donde se exhibieron por primera vez en el extranjero, causando considerable impacto en el público. También en la “Expo’70 de Osaka” marcó un hito importante en la internacionalización de este arte.

La formación y cuidado de un Bonsai constituye en sí para muchas familias japonesas una tradición milenaria que se ha traspasado de generación en generación. Es así como hoy en día en las exposiciones en Japón, es posible encontrar bonsais de más de cien años hasta llegar incluso a varios siglos.