¿QUÉ ES UN BONSÁI?

La palabra “Bon-sai” (con frecuencia escrita erróneamente como bonzai o banzai) es un término japonés que, traducido literalmente, significa “plantado en una maceta”. Esta disciplina artística deriva de una muy antigua práctica horticultural china, parte de la cual fue posteriormente desarrollada bajo la influencia del budismo Zen japonés durante varios cientos de años. El objetivo final del Bonsái es crear una representación miniaturizada pero realista de una parte de la naturaleza, concretamente un árbol. Los bonsáis no son plantas genéticamente enanas, de hecho, cualquier especie arbórea puede ser usada para formar uno de ellos.

Las técnicas como la eliminación y selección de brotes, la poda y el alambrado de ramas, el meticuloso calendario de abonado, en algunos casos escaso, pero siempre presente, se emplean para controlar y restringir la brotación demasiado vigorosa. La mayor parte de los bonsáis tienen una altura que no supera el metro (cuatro pies) de altura aunque no se trate de plantas genéticamente enanas. Aunque las plantas de hojas pequeñas se adaptan mejor a su formación como bonsáis y facilitan por tanto el diseño de estas representaciones, en realidad, cualquier planta con tallo leñoso o tronco del que crezcan verdaderas ramas puede ser cultivada en una pequeña maceta, con una baja capacidad para retener nutrientes donde sus raíces verán limitado su crecimiento, y, por tanto, pueden ser empleadas para formar un bonsái, aunque es más fácil si posee hojas ya de por sí pequeñas o o que bien estas puedan ser reducidas en tamaño.

Mira a tu alrededor, cualquier árbol, arbusto, seto, parterre de tu jardín o de los parques públicos, planta de un vivero o de un entorno más agreste puede ser en esencia un material de partida para crear un bonsái. Su transformación en bonsái comienza nada más ser cuidadosamente recolectada de su espacio natural durante la época adecuada, letargo invernal o inicio del crecimiento, una vez obtenido el necesario permiso para ello. La mayor parte de las plantas autóctonas podrán ser cultivadas al aire libre mientras que aquellas procedentes de zonas más tropicales necesitarán algo de protección frente a las condiciones ambientales habituales de las zonas más continentales.